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Este documento marca el inicio de una de las etapas más
trascendentes
de la historia Humano-Planetaria.
Representa la
visión más soñada y anhelada por toda la Humanidad, desde tiempos
inmemoriales.
Constituye la
única alternativa posible para colocar al Hombre ante la mayor
de
sus propias posibilidades.
Expone a la
Humanidad definitivamente a la más grande transformación colectiva
que se haya conocido.
Deja sin aliento
incluso a las Mentes más preclaras del Planeta.
Revela
progresivamente el Despertar Masivo a una Nueva Condición.
Forja la primer
alianza conciente entre la Humanidad y las Fuerzas de la Naturaleza.
Recrea la Época
Dorada del Hombre con el Hombre y éste con todo lo que existe.
Restablece El
Antiguo pacto entre Dios y el Hombre.
Declara por sí
mismo la Instauración definitiva de un Mundo sin Fronteras.
Conforma el
esperado equilibrio definitivo entre los Hombres y Mujeres de la
Tierra.
Forma evidente
del Plan de Dios para con la Humanidad y los Reinos de la
Naturaleza.
Refleja la
armonía celeste expresando la Unidad en Diversidad, Principio activo
Universal.
Comprende en si
mismo el inicio de una nueva Era de Redención Planetaria.
Expande la
Conciencia Humana, revelado en forma directa a la Conciencia del
Alma del Mundo.
Inaugura una
nueva etapa de comunicación Conciente con otras Humanidades.
Concluye de forma definitiva la Insania del
Hombre para con él y su ecosistema Planetario.
La Independencia Planetaria surge como la sagrada
visión de un
futuro
estado de Unidad
en Libertad y Diversidad de la Humanidad;
es la emancipación final de la antigua condición que el hombre hoy
experimenta; es la desaparición del sistema actual imperante que
marca el fin de un ciclo
y el inicio de uno nuevo.
Esta Independencia es análoga a la de un país, que al
alcanzar su Libertad, se presenta ante el mundo como soberano y
cuando otros países lo reconocen instalan sus propias embajadas
allí.
De la misma forma llegará el momento en que la
humanidad de la Tierra
despierte
y entonces se verá liberada de la actual condición, declarará la
Independencia de su antigua condición y de todas las fronteras de la
Tierra –tan solo imaginarias, finalmente– considerará a todo ser
humano como
Ciudadano de la Tierra UNA
y ya no de un país, sino de nuestro Planeta.
Cuando la
Independencia Planetaria
acontezca y sea declarada, la humanidad de la Tierra se verá
unificada
y verdaderamente libre de fronteras; quizás recién allí,
analógicamente
Embajadas de otros Mundos
se precipiten sobre nuestro
Planeta
reconociendo nuestra esperada
Unidad en Libertad
y el logro de un bellísimo prodigio humano, instalando entonces sus
Embajadas
Planetarias sobre la Tierra.
Las
fronteras en la tierra en verdad son sólo fronteras en la mente
manifestadas
por la conciencia individual y colectiva.
El
Mahatma de Occidente,
El Maestro Yaco Albala nos dejó entre tantos otros
textos,
este profundísimo
Gran
Legado.
Este
texto como podrá observarse es conmovedoramente bello,
profundamente inspirador
y trascendente.
Nos desafía a realizar un apasionante viaje hacia el
futuro
de
la mano del escriba del Espíritu Planetario, el Alma del Mundo de
nuestra propia humanidad, un viaje que emprenderemos con su lectura,
tornándolo presente hoy con nuestra mayor sensibilidad...
Marcelo G.
Martorelli
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