2 0  d e  J u l i o  d e  2 4 0 6

 

D Í A   D E   L A   D E C L A R A C I Ó N   D E :

 

 

   LA INDEPENDENCIA PLANETARIA

de la TIERRA

 

 

P R O Y E C T O   S I G L O   XXV

 
HACIA LA INDEPENDENCIA PLANETARIA DE LA TIERRA

 

por  El Mahatma de Occidente  - El Maestro Yaco Albala 

 

 

Estamos tratando la realización de un proyecto cuya meta es poder celebrar en el siglo XXV la Independencia Planetaria de la Tierra. Pero, ¿cómo podríamos llegar a esa meta partiendo de la actualidad? ¿Cuáles serían las pautas, la sucesión de logros que tendría que vivir la humanidad desde la actualidad y que harían posible llegar a la Independencia de nuestro Planeta?

 

Hay algo que puede parecer muy extraño en un proyecto de esta naturaleza y es que los seres humanos involucrados tendrían que volver a la vida para continuarlo, así como va a ser continuado por las personas que vengan después de nosotros. Y esto es así porque los grandes mecanismos, los grandes acontecimientos que la humanidad ha presenciado siempre han sido planificados con mucha anterioridad. El mismo Jesús tuvo que prepararse durante muchas vidas para construir ese templo interior que pudo albergar al Cristo.

 

Esta programación también le cabe a la humanidad. ¿Cómo podrían ser ordenados y difundidos estos logros, estas realizaciones, a lo largo del tiempo, cronológicamente dispuestas para arribar a la Independencia Planetaria de la Tierra?

 

Es un proyecto muy grande, muy prometedor, en el cual habría tres principios que serían parte de una extensa sucesión de hechos: la semilla que podría llegar a absolver a la humanidad; el trabajo de desactivar los dos códigos, el telúrico y la atmósfera psíquica, de la tierra, y el formar una Sociedad de Realidades. Estos son hechos que pertenecen a la actualidad, aunque eso no quiere decir que se logren en la actualidad, son trabajos que van a ser continuados por otras almas y retomado una y otra vez hasta que lleguen a su instancia final. Es un trabajo que no tiene antecedentes. (Y uno puede decir esto solamente porque sabe que estas palabras no le pertenecen). No hay antecedentes de una planificación de esta naturaleza, de algo que pueda llegar a ser discernible por los seres humanos en cuanto a la estatura espiritual de los logros. Es  un mecanismo de una expansión increíble porque la sola contemplación de los puntos, de los logros que desembocarían en la Independencia Planetaria de la Tierra ya de por si forman una tremenda enseñanza.

 

Este proyecto tendría que ser vertido de alguna manera para su difusión en el mundo.

La sola mención de un proyecto que culminaría en el siglo XXV sería fascinante, muy desafiante, muy magnética, muy auspiciante, muy convergente de todos los esfuerzos humanos, y muy enrolante; pero, por encima de todo, es una gran esperanza. Es que el ser humano vería a través de este proyecto, un derrotero para el mundo y para las generaciones venideras.

 

Dejar deberes para las generaciones entrantes, ¿a qué tipo de mecanismo comienza a responder? Es una tarea que puede ser muy atractiva para los ángeles. Muchas veces dijimos que cuando los seres humanos puedan argumentar sus propios destinos, liberarán a los ángeles de hacer esa tarea. Pero cuando el género humano pueda hacerse cargo de su destino, indudablemente va a estar asesorado por los ángeles. En algún sentido les están prometiendo su propia libertad y Ellos, dicho muy humanamente, en ese deseo de libertad van a colaborar con el género humano. Es un raro estado de confraternidad que se va a dar entre ángeles y hombres cuando empiecen a tener una tarea común. Y una de las primeras tareas que pueden hacer en comunión es el argumento del mismo destino. Si el género humano puede argumentar, programar, planificar su propio destino en muchas pautas, libera a los ángeles de hacerlo. Sería un trabajo fascinante.

 

¿Quién sabe cuántas almas podrían enrolarse en la empresa de plasmar la Independencia Planetaria en la Tierra? Una tarea para ser lograda, aparentemente, al cabo de cinco siglos. Y digo aparentemente porque el tiempo requerido lo determina el mismo ser humano, ya que depende del tiempo que necesite detenerse en cada etapa, en cada logro, en cada hazaña. El tiempo es una consecuencia nada más, pero digamos que es probable que lleve ese tiempo. No es lo importante la exactitud del tiempo sino abocarse a la realidad de esos logros, de esas pautas, de todas esas misiones. Es un proyecto para ir precisando, para ir depurando.

 

El momento que está viviendo la Argentina está muy relacionado con una situación mundial y si uno mira con una mayor agudeza lo que está ocurriendo y lo que se puede o no pronosticar más allá del resultado, se puede ver la cercanía de un desenlace. Un desenlace que también la humanidad va a tener.

 

Es posible que la Argentina esté siendo inoculada o esté metabolizando un desenlace que le pertenece a toda la humanidad, pero que en algún lugar de la tierra tiene que empezar a florecer como desenlace. No se trata de que se solucione el problema económico o el político, porque eso es sólo un escenario físico, local y presente. Lo que se debe alcanzar son las pautas de un gran desenlace del cual la República Argentina puede dar una gran muestra y ser una clave para todos los países del mundo. Algo que pueda servirle a cada país para que desde su lugar pueda obrar en términos de un desenlace mundial y le permita crear la plataforma de una Nueva Historia.

 

La cronología de los hechos puede alterarse. La Revolución Francesa ocurrió antes que la Guerra de Secesión. Tal vez en la Nueva Historia, los elementos liberados durante la Revolución Francesa se manifiesten después que los liberados durante la Guerra de Secesión porque todo se combina de una manera muy diferente a la lógica humana; y podríamos decir que el dilema de los Principios, que es el dilema de la Guerra de Secesión, tendría que presentarse y resolverse antes que la contraparte superior de la Igualdad, la Confraternidad y la Libertad, que es el dilema de la Revolución Francesa.

 

Sin embargo, a veces grandes realidades que están en el futuro intercambian impresiones, producen leves inoculaciones para ir adaptando a la humanidad en todos los procesos futuros y pueden mezclarse de una manera determinada en el tiempo y alterar esos factores. En su totalidad se van a dar de una manera determinada pero antes pueden producirse adelantos, inoculaciones, que alteran el orden cronológico.

 

Detrás de todo lo que comentamos hay una descomunal empresa, ¿podríamos acercarle a la humanidad esta Nueva Historia? Tal vez algo de eso podamos hacer.

 

            Dentro del proyecto siglo XXV, ¿dónde deberíamos comenzar la historia? Si tuviéramos que valernos de los elementos actuales, podríamos decir que la historia debería tener como punto de partida el Gran Desenlace de la Humanidad, porque si no ocurriera algo así, no habría un punto de partida. Sin embargo, también podríamos situar el punto de partida en hechos posteriores al desenlace, partir desde otro lugar, desde un hecho en el futuro y así crear una noción más atrapable por la humanidad. Por esa razón podría alterarse el punto de partida, pero si no, tendríamos que empezar por el Gran Desenlace, algo que evidentemente va a ocurrir.

 

Es hacer una especie de mapa, trazar un itinerario hacia la Independencia Planetaria, algo que tiene un eje central y elementos colaterales. Podemos  partir de un hecho, de una realidad, de un lugar, por ejemplo del Polo Sur y ascender por ese eje central y, a medida que vamos ascendiendo, observar muchos países contactados, muchos episodios, circunstancias mundiales contactadas, y veríamos cómo se arma todo el esquema.

 

Este es un pequeño esbozo de algo que irá siendo observado, precisado; también podrá ser discutido y objetado, pero todo en son de la luz que se deba derramar sobre los hechos.

 

Sería una posibilidad muy grande. Crear una especie de guía para los procesos mundiales, en la cual habría circunstancias, sucesos que formarían parte de un eje central y otros colaterales que no tendrían tanta importancia pero que estarían relacionados con aquél. Hasta podríamos llegar a discernir a qué país podrían corresponderle los efectos colaterales de un episodio central.

 

Es como marcar el camino de la evolución de la humanidad que permitiría que el mismo planeta comenzara, desde un punto determinado, un movimiento tan abarcante que  terminara en otro punto en el futuro, la Independencia Planetaria. ¿Cuántos elementos lleva consigo un proceso de tal magnitud? ¿Cómo son los procesos del eje central y cómo son los procesos del entorno?

 

El proceso de las naciones, por ejemplo, es un proceso colateral no forma parte del proceso central, aunque todas van a estar involucradas. No son los episodios locales de las naciones los elementos que corresponden al eje central, sino los elementos que corresponden a otras realidades. Sería un gran trabajo crear el armazón de todo ese itinerario.

 

No hay un país que esté en las inmediaciones de un desenlace como lo está la Argentina. Estoy hablando de desenlace, no del fin de algo. En algún lugar de la tierra puede terminar una guerra pero eso no significa que haya ningún desenlace.

 

En este país va a haber muy pronto un desenlace, y eso es más que la aclaración del panorama. La Argentina tiene la tremenda misión de mostrarle al mundo lo que puede llegar a ser la pauta o la clave del Desenlace de la Humanidad. Aclarar esa situación, aclararía por añadidura, por consecuencia, el panorama local. Quiere decir que abordando el futuro, abordando lo grande, se aclara el presente, lo pequeño.

 

Es un extraño mecanismo: una joven nación metaboliza el desenlace de la Historia de la Humanidad y se salva a sí misma. Pero nuestra vista debiera tener un poderoso alcance para ir más allá de lo aparente y traer las claves que sirvan a este presente. ¿Se podrá hacer? Yo creo que sí y no porque confíe en que los hombres lo quieran hacer sino porque se van a ver obligados a hacerlo. Hay dispositivos de una naturaleza dimensional, que harán que el género humano, que este país en este caso, no pueda hacer otra cosa que seguir ese rumbo. Porque si es muy difícil abordar ese camino, sería insoportable el no hacerlo. Todas las crisis serían nada comparadas con la nada, con la extinción.

 

Este proceso evolutivo es un proceso en el que cada país tendrá que aprender a morar en su propia alma. Y a la Argentina le compete mucho todo eso. El desenlace es un proceso mundial que se da primero en un país; y con eso se ayuda a este joven país a sintonizarse con su propia alma. Hay países que van a tener la urgencia de morar en sus propias almas porque son parte de un proceso posterior que es la creación del Alma del Mundo, un hecho posterior a los desenlaces de los países en particular, pero que puede ser simultáneo con lo otro. Los países deben aclarar primero sus panoramas locales.

 

El Alma del Mundo va a traer también otro proceso que es la Organización del Nuevo Mundo, pero la organización no será posible sin un desenlace de la historia mundial porque lo que podrá ser organizado serán los buenos despojos, no habrá otra cosa para organizar. No es lo que se descarta lo que se organiza, sino lo bueno que quede. Sólo eso puede ser organizado.

 

Ese proceso indudablemente está relacionado con el hemisferio sur, y es probable que la Argentina tenga mucho que hacer en todo eso. Por lo tanto la crisis que está viviendo no es por los valores actuantes y actuales, sino una adaptación a esos momentos futuros. Y eso es el comenzar de una historia.

 

Estamos hablando de un proceso que culmina en el siglo XXV pero todos estos acontecimientos que mencionamos y que parecen tan fantásticos, no escapan de este siglo, están dentro de este momento.

 

Difundir los patrones, las pautas que darían el paso del Alma del Mundo a la Organización del Nuevo Mundo sería un gran trabajo. Ojala podamos formar parte de una obra semejante. Empecemos por difundir y, en la medida de lo posible, explicar un poco de todo esto.

por  El Mahatma de Occidente

El Maestro Yaco Albala

 

    continuar 

 

20 de Julio de 2006 / 2014  © www.independenciaplanetaria.com